La importancia constante de la política comunitaria en materia de aguas de baño se pone de manifiesto en cada temporada de baño, en la medida en que protege al público de la contaminación accidental y crónica vertida en las zonas de baño comunitarias o en sus inmediaciones.
La calidad global de las aguas de baño ha mejorado considerablemente desde la entrada en vigor de la Directiva 76/160/CEE. Sin embargo, dicha Directiva refleja el estado de conocimientos y la experiencia de principios de la década de los años setenta del siglo XX.
Las pautas de comportamiento en las aguas de baño han evolucionado desde entonces, al igual que los onocimientos científicos y técnicos. Por consiguiente, debe derogarse la Directiva 76/160/CEE.